Sustrato filosofico y cultural

 Sustrato filosofico y cultural

 

Sin renunciar al intimo y personal placer que me produce la ejecución de la obra, me interesa la construcción del suceso contemplativo de la misma, donde el contemplador y lo contemplado interactúan generando una realidad nueva y distinta de ambos. El campo energético creado entre las polaridades del espectador y la obra.


El lenguaje que manejo es el de las geometrías antropomorfas evanescentes y pulsantes entre el caos y el theos, símbolos arcanos sumidos en espacios cromáticos definidos por mediastintas planas, generalmente la propia imprimación distinta del blanco.


Mis claves culturales son básicamente meridionales, mediterránea diría yo, con sus cargas orientales. Confieso cierto prejuicio negativo hacia las aportaciones occidentales y septentrionales. Me muevo con naturalidad entre el mito griego, las teogonías egipcias y las aportaciones judeocristianas como la escolástica y el psicoanálisis, para asomarme plásticamente a la cotidianidad globalizante.

 
Mi método es bucear en el clan ancestral de origen, sus actividades orgiásticas y procreadoras, depredadoras y recolectoras, creativas y mágicas, lúdicas y litúrgicas, reconocidos en el ademan y costumbre actual para inducir y proyectar una solución de continuidad acorde con la creación de un mañana de tensiones armónicas.

A nivel individual me nutro tambien de la investigación consciente de mis orígenes plásticos, signicos, emocionales, culturales y genéticos en virtud del futuro ensoñado. Oficiar en suma un ritual plástico de pulsiones vitales transversales a lo individual y colectivo desde el color, el dibujo, la composición y la materia.

 
El sustrato filosófico es la invocación desde la sensualidad - como manifestación primera y ultima de la realidad - de esa otra realidad transensorial, trascendente o transpersonal. Hacer el camino de regreso del estuario a las fuentes y volver al océano creativo donde el conocimiento es necesario pero no suficiente.

 
Mi intencionalidad ultima es conjurar la emoción prelógica espontánea o si quieres volver al animismo buscando la carga energética del objeto pictórico de manera que resilencie con el ambiente donde se ubica y los espectadores que lo moran. La pintura además de como mero ejercicio ornamental, como una energía concreta e intencionada a modo de objeto o símbolo talismánico, que llamo neumacromías, generador de un ambiente equilibrado y benéfico de tensiones armónicas en virtud del futuro como pulsión vital.

 
Los materiales que empleo son óleos, acrílicos, temples, acuarelas y resinas sobre soportes toscos como papeles de lija o arpillera reenteladas en lienzos de lino o algodón. Siempre para enfatizar lo sutil y lo grosero, lo espiritual y lo material como componente binario del 1.